La felicidad es reconocida como un momento de alegría y plenitud. La palabra felicidad proviene del latín de la palabra «felicitas», que deriva de la palabra «felix» y significa «fértil» o «fecundo».
Existen diferentes clases de metas para alcanzar la felicidad. Algunas de éstas pueden ser fáciles, difíciles, a corto o largo plazo. Un ejemplo de meta difícil es cuando nos ponemos como objetivo comprar una casa, la cual va a ser casi imposible para muchos; en cambio, un ejemplo de meta fácil podría llegar a ser el querer determinada prenda de moda actual. Esto sería posible para la gran mayoría.
Por esto muchas personas creen que es mejor proponerse metas fáciles y cortas: así, la felicidad será más fácil de alcanzar y la podrán obtener reiteradas veces, en lugar de sentirse infelices, lo opuesto a la felicidad, por estar ansiosos o frustrados por establecer metas difíciles o imposibles.
La felicidad es un estado de ánimo positivo. Es subjetivo, por ende no es un hecho autopercibido. Una misma acción puede ser entendida de formas diferentes por personas con distinta personalidad.
Lo que a una persona puede parecerle una situación feliz, para otra puede ser todo lo contrario. Por eso a la felicidad se la piensa como a una situación subjetiva y propia de la persona.
Por lo general, la felicidad es considerada como positiva, porque permite a las personas poder aprovechar las condiciones objetivas y beneficia la actitud de iniciar distintas tareas, conduciéndola al término pretendido.
Además, en una etapa de felicidad, las personas podemos realizar determinada actividad neutral persistente, en un ámbito con variables ya experimentadas y reconocidas.
Los diferentes elementos de la actividad mental circulan en perfecta armonía, mientras que los factores internos y externos interactúan con el sistema límbico.
Existen en la química del cerebro humano una serie de neurotransmisores vinculados con la sensación de bienestar y de plenitud, cuando no de alegría y euforia. Algunos los llaman las “hormonas de la felicidad” y se conocen como endorfinas.
Segregadas por la glándula pituitaria y el hipotálamo, tienen un efecto analgésico y de bienestar en el organismo, cuyo efecto es no demasiado duradero. Las endorfinas se producen ante estímulos determinados y bien específicos: el orgasmo, el enamoramiento, el consumo de chocolate o de picante, la excitación sexual o incluso el dolor (como un atenuante natural).
Fuente: https://concepto.de/felicidad/#ixzz62N4BjrCZ
La felicidad es un estado emocional que se genera en una persona generalmente cuando ésta alcanza una meta anhelada.
En líneas generales, se entiende la felicidad como un estado de ánimo positivo, vinculado con los aspectos subjetivos del individuo y, por lo tanto, manifestado de maneras muy distintas, de acuerdo a la personalidad y al carácter. Al ser subjetiva, puede ser disparada por un sinfín de causas, pero en líneas generales se vincula con la motivación y el bienestar.
Escribe tu comentario